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Un café con… Javier Ferrero y Álvaro de León

Un café con… Javier Ferrero y Álvaro de León

Una conversación entre amigos, un coche con más de 30 años y un desafío que arranca el 7 de febrero de 2026. Así comienza la participación de Javier Ferrero y Álvaro de León en el Uniraid, una aventura solidaria por el desierto que afrontan con ZERTIOR como patrocinador principal y con la intención de ponerse a prueba dentro y fuera del vehículo.

¿Cómo surgió la idea de participar en el Uniraid y qué os motivó a embarcaros en esta aventura solidaria?
La idea surgió porque un amigo nuestro lo hacía con su padre. Lo hablamos, nos informamos sobre el proyecto y nos gustó mucho. Tras un tiempo dándole vueltas, decidimos lanzarnos a la aventura.

El Uniraid combina reto, solidaridad y aventura. ¿Qué representa para vosotros cada uno de estos valores?
Para nosotros, el reto significa salir de la zona de confort y demostrar que somos capaces de superar dificultades reales. La solidaridad representa poder aportar nuestro “granito de arena”, nunca mejor dicho, a personas que lo necesitan. Y la aventura es la oportunidad de vivir experiencias únicas, descubrir lugares nuevos y aprender durante todo el camino.

¿Cómo os estáis preparando —tanto a nivel mecánico como mental— para afrontar 2.500 kilómetros por el desierto?
A nivel mecánico estamos trabajando para poner el coche a punto y que sea capaz de superar este reto: subir la suspensión, cambiar las ruedas y un largo etcétera de pequeños ajustes para que nada falle en el desierto. Gracias a todo este proceso, estamos aprendiendo mucho de mecánica.
Mentalmente, la verdad es que todavía no nos hacemos una idea real de cómo será la experiencia, pero sea lo que sea lo afrontaremos con ganas y una sonrisa.

¿Qué tipo de material solidario vais a llevar y cómo lo estáis consiguiendo?
Tenemos que llevar un mínimo de 40 kilos de material solidario, por lo que estamos hablando con varias fundaciones que nos ayuden a conseguirlo. Principalmente serán juguetes, medicamentos y material escolar. Además, hemos contactado con una empresa de bicicletas para poder llevarlas a quienes más las necesiten allí, en el desierto.

El reglamento exige usar coches con más de 20 años y sin GPS. ¿Qué vehículo habéis elegido y por qué?
Hemos elegido un Peugeot 205 de 1990. Tras mucha investigación, nos decantamos por este modelo porque tiene una mecánica simple, fácil de reparar, es ligero, fiable y, sobre todo, asequible.

ZERTIOR será vuestro patrocinador principal. ¿Qué supone para vosotros contar con este apoyo?
Para nosotros, contar con la ayuda de ZERTIOR es una verdadera suerte. Desde el principio teníamos claro que queríamos patrocinadores que establecieran un vínculo real con el proyecto. ZERTIOR, además de apoyarnos generosamente en el plano económico, está muy implicado y aporta todo lo que puede.

El Uniraid también pone a prueba la convivencia y la toma de decisiones en equipo. ¿Cómo os complementáis como dupla?
Aunque Álvaro y yo tengamos nuestras diferencias, nos complementamos muy bien al trabajar juntos y estamos convencidos de que esta experiencia va a reforzar mucho nuestra amistad. Al final, lo importante no será enfadarnos poco, sino saber perdonarnos rápido.

¿Qué esperáis aprender o descubrir de vosotros mismos durante la aventura?
Esperamos conocernos mejor, ver cómo reaccionamos ante situaciones nuevas y comprobar hasta dónde llega nuestra capacidad de adaptarnos y de trabajar en equipo.

En un mundo tan digital, ¿qué valor creéis que tiene volver a lo esencial, al trabajo manual y a la orientación clásica?
Creemos que tiene mucho valor porque te obliga a pensar por ti mismo, a confiar en tus habilidades y a desconectar de la tecnología para centrarte en disfrutar y conectar de verdad con el reto.

¿Cómo os gustaría que esta experiencia impactara en vuestro futuro profesional o personal?
Estamos seguros de que volveremos del desierto con muchas lecciones aprendidas. La toma de decisiones bajo presión, el trabajo en equipo o la constancia son algunos de los ámbitos en los que vamos a crecer enormemente.

Si tuvierais que definir vuestro viaje en una sola palabra, ¿cuál sería?
Transformador. Sentimos que nos está cambiando en todos los aspectos.

Y por último, ¿qué mensaje le mandaríais a quienes piensan en implicarse en proyectos solidarios como este?
Que se animen sin dudarlo, porque es una experiencia que te cambia, te hace crecer y te demuestra que cada pequeña acción puede marcar una diferencia real. También les diríamos que perseveren, porque es normal que, una vez que empiezas, te asalten las dudas, pero con trabajo duro todo sale adelante.